
Como una manera de preservar la tradición de trabajo de la tierra del monasterio, en la Fundación se conserva uno de los huertos que antiguamente eran explotados por los antiguos moradores del lugar.
En el huerto se cultivan verduras y se mantiene un jardín de plantas y flores de origen europeo y americano. El tomate, la patata, el tabaco y el cacao son algunos de los frutos traídos de América que han contribuido ampliamente a la cultura culinaria europea y pueden verse en el huerto.

