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La gozosa seriedad del V
Centenario, fiesta de la Humanidad
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La
Fundació Catalunya-América, Sant Jeroni de la Murtra sueña con que las
relaciones que sostengan las personas de aquel receptivo, creativo y ensanchado
continente con las del pequeño y culturalmente rico país mediterráneo
catalán, sean serias, sanas, pacíficas, gozosas y plenamente amistosas.
Para lograr este sueño la Fundación encuentra que es un gran bien
para estos dos pueblos (el americano de tan gran conjunto de habitantes y, en
algunos casos, muy sufrido) comprender la historia y el presente mutuos desde
las evidencias que propugna el llamado Realismo Existencial propuesto por
Alfredo Rubio.
En su
aplicación concreta a la Historia, el RE presenta siete tesis evidentes. He aquí algunas de ellas:
* Los españoles y los americanos que existen hoy no tienen ninguna
culpa (ni tampoco ninguna gloria) de lo que hicieron unos y otros desde hace
miles de años ni desde el quinto centenario de su encuentro mutuo. Es decir,
los actuales de uno y otro continente no tenemos responsabilidad alguna de lo
acaecido a lo largo de la Prehistoria e Historia, sencillamente porque no existíamos.
Es vano, pues, que alguien sienta remordimientos por los posibles males
acaecidos en la historia anterior a nuestra existencia.
* Por lo tanto, es igualmente vano que los contemporáneos de uno y
otro lado del Atlántico nos tengamos resentimientos por estos sucesos pasados,
ya que ninguna causa o responsabilidad hemos tenido en ellos.
* Somos, entonces, personas libres, libres especialmente del peso
agobiante (o glorioso) de la historia, de la cual no fuimos protagonistas
y que, sin embargo, hoy en día algunas ideologías tendenciosas en ambas
orillas nos quieren encasquetar a españoles y americanos, con lo cual nos estarían
esclavizando a todos.
Podemos, por lo tanto, sin remordimientos ni resentimientos ni
vanaglorias ser amigos y trabajar codo a codo, para lograr,
con entusiasmo y alegría de existir unos países más solidarios, más
agradables, más justos, más prósperos y gozosos en lo realmente posible a
realizar, tanto para nosotros mismo como para nuestros hijos.
* Además, para todos los que existimos hoy en concreto, el que la
historia haya sido, con sus yerros y sus aciertos exactamente como fue, ha
constituido un bien. No que todo lo ocurrido fuera bueno en el plano ético sino
que de hecho la historia en su globalidad ha ocasionado para cada uno de
nosotros el bien existencial de nuestra única posibilidad de estar en medio del
mundo, lo cual es nuestro tesoro básico de cualquier otro bien posible que
podamos alcanzar. En efecto, gracias a que la historia haya sido, precisamente
como ha sido, se ha dado la única posibilidad de que no sólo nosotros sino
nuestro padre, abuelos, etc. haya
realmente existido. Si la historia hubiera sido distinta
-y aún mejor -, habría sucedido que los encuentros amorosos a lo largo
de los tiempos habrían sido diferentes y hoy habría en América y en España,
y en todas partes –pues al mundo entero llegó la influencia de la demostración
de que la tierra era redonda- otros americanos,
otros españoles, y otras personas. Pero ninguno de los que existimos hoy
en el mundo.
Y con haber nacido nosotros, en vez de otros, no hacemos mal a nadie,
pues “estos otros” no existen en ninguna parte como seres reales.
* La historia, por supuesto, hay que conocerla bien para saber de donde
procedemos y aunque ella ha producido todas las estructuras en las que vivimos y
que nos condicionan. No por ello nos debe atenazar. Desde que nacemos somos, en
efecto, personas nuevas y, por tanto, libres. Solamente responsables de lo que
hagamos en nuestro presente y de las bases que pongamos para el futuro. (Podríamos
añadir que hacia el primer cuarto de siglo XIX, al término de la colonia española,
los países americanos ya independizados se vieron en difíciles situaciones
económicas y sociales, agravadas paulatinamente por la mala gestión de sus
gobernantes. Algunos afirman que si España hubiera administrado de una mejor
forma sus colonias, así como los nuevos gobiernos
de la independencia hubiesen conducido a las jóvenes repúblicas hacia
unas mejores condiciones de vida, es probable que hoy en día los países de
Ibero-América estuviesen disfrutando de un desarrollo más armónico, sin las
enormes dificultades que acarrea la pobreza, la insalubridad, el desempleo, la
violencia, etc. Es cierto. Pero es igualmente cierto que la historia hubiera
sido distinta y ni yo, ni ningún americano del presente existiríamos).
Claro está que hemos de hacer todo lo posible para mejorar las
personas y circunstancias presentes, pero con comprensión, amor y por ello
mimo, con urgente justicia social. Nuestra existencia está correlativamente
ligada a la de nuestros contemporáneos.
Un aspecto de esta justicia vendría dado por los instrumentos científicos
de que dispone hoy el terreno de la Arqueología, Filología, Etnografía,
Historiografía, etc., con los cuales podríamos acabar de organizar como
homenaje y justicia a los aborígenes de América una MONUMENTA con todo lo que
seamos capaces de conocer sobre el
continente americano desde hace 30.000 años, de lo hecho por los distintos
pueblos que llegaron a él, según parece, por Bering, o de isla en isla
a él por el Pacífico o por la Antártida. Todo lo que se sabe de las
culturas que se fueron desarrollando en tan largo periodo de tiempo, que
desembocaron en las llamadas Culturas Precolombinas, tan ricas en arte
–arquitectura, plástica, literatura-, ciencias –astronomía, medicina,
etc.- y sus estructuras políticas y sociales, así como sus religiones
naturales que demuestran el esfuerzo intenso de aquellas gentes para investigar
el misterio de Dios.
La
Fundació Catalunya-América tiene en cuenta todas esas tesis y
estos proyectos a la hora de planear y montar las Salas
Ramon Pané, que
se ubica en el ala de levante del Antiguo
Monasterio de
San Jerónimo de la Murtra, tan vinculado desde el principio colombino con América, gracias al jerónimo
Ramón Pané, primero misionero y etnólogo del Nuevo Mundo.
Por encima de dimes y diretes, de ideologías e intereses, una cosa
queda bien patente: ese Quinto Centenario es para toda la humanidad una fiesta
grande. Porque hace quinientos años quedó
definitivamente demostrado como era la tierra girando en los espacios, lo cual
repercutió en lo más hondo de la identidad del ser humano con lo cual salieron
de ignorancias y mitologías los habitantes de todos los continentes.
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Publicado en la revista RE (Edición castellano), 2.ª etapa, número 11/12. pp.
44-45. julio-agosto de 1990

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