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Palabras del Dr. Joan Oró, científico catalán
de la NASA.
La
América que encontramos
Palabras
pronunciadas por el profesor Joan Oró con ocasión del Vº Centenario del
regreso de Cristóbal Colón de América a España. El aniversario tuvo lugar
en el Monasterio de san Jerónimo de la Murtra (Badalona), ante la presencia
de sus majestades los reyes.
majestades: La pasión por explorar
del hombre, ya viene de nuestros remotos antepasados prehistóricos, que
partiendo del África se esparcieron por los cuatro continentes y se
establecieron en todo el mundo con la excepción del continente de la
antartida. Ya dentro de este milenio, Marco Polo siguió una ruta hacia el
este por tierra firme, y Cristobal Colón surcó los mares en dirección
opuesta creyendo que podía llegar a las mismas tierras del gran khan, o a las
misteriosas islas de Cipangu. Así descubrió colon el nuevo mundo al que le
dio el nombre de América.
La
América del siglo XX que encontramos los que nos aventuramos unos quinientos
años mas tarde siguiendo al gran almirante, es muy distinta de la que él
encontró.
Desde
un punto de vista humano se puede decir que en el nuevo mundo coexisten tres
américas. La de los pobladores originales que vinieron de Asia
a través del estrecho de Behring y que desarrollaron grandes
civilizaciones en muchas partes del continente americano. La América
iberoamericana constituida principalmente por descendientes de españoles,
portugueses y de otros países mediterráneos y africanos, y la empresa del
norte que aunque fue inicialmente explorada por españoles, entre los cuales
había un grupo de voluntarios catalanes en el caso de California, fue poblada
principalmente por emigrantes de Inglaterra y de otros países europeos. Y mas
tarde por africanos y por todas las naciones del mundo. Es la gran Babilonia
actual.
Las
circunstancias de mi ida a los Estados Unidos, fueron motivadas por el deseo
de hacer investigación científica en el campo de la bioquímica y en el de
los orígenes de la vida, pasión de mi juventud, que no hubiese podido
realizar ni en España, ni en la Europa de aquellos tiempos después de la
segunda guerra mundial.
Fue
la confrontación entre las dos mayores superpotencias del mundo la causa
inmediata del inicio de una gran revolución científica y tecnológica
durante las cuatro décadas pasadas.
Ella
empezó con la puesta en orbita del satélite Sputnik por los rusos (o lo que
fue la Unión Soviética). Ante dicho reto, el presidente americano John F.
Kennedy reaccionó con la planificación por la NASA del proyecto Apollo, que
se pudo enseguida en marcha y culmino con el primer viaje de exploración
espacial tripulado desde la tierra a la luna. El Apollo XI y termino con el
Apollo XVII. En espíritu fue la continuación de la gesta exploradora de Cristobal
Colón. Sin embargo, no hay duda de que los conocimiento científicos
y tecnológicos y los medios económicos fueron distintos en ambos casos.
Pero
es importante reconocer que la gesta de Colón y los navegantes españoles
representando a los Reyes Católicos y la gesta de Neil Armstrong, y los
astronautas americanos representando a la NASA y al gobierno americano, al
poner los pies sobre la isla de San Salvador, el primero, y sobre la luna el
segundo, han pasado a ser los acontecimientos históricos que mas influencia
han tenido en el desarrollo de la humanidad en estos últimos cinco siglos, al
proporcionarnos un conocimiento mas preciso de la tierra y del sistema solar,
respectivamente.
Dentro
de unos mil años, las generaciones futuras recordaran el siglo veinte como el
siglo en que el hombre emancipándose de la fuerza de la gravedad, sale de la
tierra y entra por primera vez en el nuevo mundo del espacio. Se revivirán
pues con admiración y nostalgia, aquellos momentos históricos en que el
hombre puso por primera vez los pies sobre el otro cuerpo celeste, y envió
naves espaciales a explorar la mayor parte de los planetas y satélites del
sistema solar. Algunas de estas naves, están ya mas allá de nuestro sistema
solar cruzando el espacio cósmico con rumbo a otros mundos.
Reverberan
también en los oídos de nuestros descendientes la palabra pronunciadas por
un joven sereno y audaz cuando daba el primer paso sobre la luna: “un
pequeño paso para el hombre; un paso gigante para la humanidad”. Este
primer paso interplanetario fue dado por Neil Armstrong, comandante del Apolo
11, el veinte de julio de 1969, el mismo día 20 de julio (aunque siete años
mas tarde) en que una de las naves no tripuladas del Viking, se posaba por
primera vez sobre la superficie de un planeta, el planeta Marte.
Desde
un punto de vista científico, durante las décadas que siguieron se
realizaron varias de las misiones espaciales más importantes para la
exploración del sistema solar, las misiones de la NASA Mariner y Viking al
planeta rojo; Pionner, Venus y Magallanes al planeta amarillo; Voyager a los
planetas gigantes y sus satélites. También se realizaron misiones al cometa
Halley por la Unión Soviética, Japón y la agencia espacial europea. Por lo
tanto, no creo que sea exagerado decir que con estas misiones y las que
precedieron y siguieron se han obtenido mas conocimientos precisos sobre los
cuerpos celestes del sistema solar que en toda la historia de la astronomía.
majestades: en resumen, la
investigación espacial y la exploración del espacio han aportado muchos
conocimientos básicos y prácticos al hombre. Así, pues con el análisis de
las muestras lunares, se confirmaron las ideas fundamentales y las teorías
cosmoquímicas sobre el sistema solar, conocimiento que ha representado un
gran avance para la ciencia en general.
Pero
tal vez lo más importante es que el hombre, al salir fuera de la tiera ha
podido ver nuestro planeta desde una cierta distancia y se ha dado cuenta de
lo pequeño que este es, de la fragiidad de la biósfera y de la finitud de
los recursos terrestres. Esto tiene que imponer al hombre un espíritu de
comprensión con lo que debe apelar a la necesidad de adoptar una actitud de
cooperación para resolver nuestros problemas, ya sean los derivados del
control del crecimiento de la población humana, de la distribución
equitativa de los recursos terrestres o de la paz, puesto que desde el espacio
no se distinguen las fronteras entre las naciones y se ve el planeta como un
hogar único y común para todos los habitantes de la tierra, sin distinción
de ninguna clase.
A
pesar de esto quizás algunos todavía se preguntaran majestades, y ¿para qué
ha servido o servirá esta exploración espacial?. En primer lugar el hombre
tiene una mejor idea de su lugar en el universo. Pero desde un punto de vista
más pragmático puede decirse que dicha exploración ha sido la chispa para
la revolución electrónica y robótica actual. Así
pues, los países que han sabido aprovecharse de los aspectos prácticos
derivados del uso de los ordenadores y de la automatización, tanto para
comunicaciones interplanetarias como terrestres, y tanto en el uso de robots
para aterrizar en la luna o en Marte, como para la fabricación de automóviles
y de otros instrumentos electromecánicos, están hoy día en la frontera de
los países mas avanzados del mundo. Se calcula que por cada dólar gastado en
el proyecto Apollo de la NASA, se convirtió al cabo de pocos años en diez dólares
en la economía mundial.
Ahora
bien, majestades, sin menospreciar la importancia del desarrollo económico,
algunos de nosotros fuimos a América solo con la inquietud y el mismo espíritu
que el gran almirante, en busca de nuevos conocimientos. Efectivamente, la América
que encontramos estaba sumida en un bullente proceso de exploración e
investigación científica del que solo hoy voy a mencionar algunos avances
mas destacados.
El
descubrimiento del mecanismo bioquímica de la fotosíntesis vegetal
responsable de la transformación del dióxido de carbono en sustancias
nutritivas para los animales, gracias a la energía recibida del sol. Al mismo
tiempo dicho proceso genera a partir del agua el gas oxigeno que es esencial
para la vida de todos los seres aeróbicos, como nosotros. Este proceso fue
descubierto por el profesor Melvin Calvin.
El
profesor Calvin, me ofreció la oportunidad de trabajar en la universidad de
California en Berkeley para seguir mis estudios químicos sobre el origen de
la vida, después que tuve la fortuna, en la universidad de Houston, de
descubrir la síntesis de la adenina, a partir del cianuro de hidrógeno, y
haber desarrollado una teoría sobre el papel importante de los cometas en el
aporte de materia orgánica a la tierra primitiva para que en ella pudiese
aparecer la vida.
Durante
los años cincuenta, otros cuatro grandes descubrimientos tuvieron lugar en el
campo de la bioquímica: el hallazgo de la estructura del ácido
desoxiribonucleico obra de James Watson y Francis Crick, que dio la clave del
proceso de reproducción de todos los seres vivientes. El descubrimiento de la
síntesis de los ácidos ribonucleicos y desoxiribonucleicos, el primero hecho
por nuestro compatriota asturiano el profesor Severo Ochoa que falleció
anteayer (una gran perdida para la ciencia). Y el segundo, por su colega el
profesor Arthur Kornberg, estos hallazgos sentaron las bases para la elucidación
del código genético de todos los seres vivos que fue realizada
principalmente por los doctores Marshall Niremberg y Severo Ochoa. Dichos
cuatro descubrimientos explican la esencia de la vida.
Con
los nuevos avances de la ingeniería genética y de la biotecnología, estamos
entrando en una nueva fase de la biomedicina que abre una esperanza hacia un
futuro mejor. Aunque se ha avanzado mucho en el tratamiento del cáncer quizás
algún día lograremos controlar genéticamente dicha enfermedad, además del
posible control de otros azotes de la humanidad como el sida y las
enfermedades degenerativas.
Y
antes de terminar estas palabras debo decir majestades que el legado del
descubrimiento realizado por Cristobal Colón y por España, continua vivo en
los estados unidos en sus aspectos esenciales. Por ejemplo, cada año en
Houston, el día doce de octubre se celebra una fiesta con la participación
de españoles, hispanoamericanos y americanos, miembros del instituto de
cultura hispánica, y con la representación figurada tanto de los Reyes Católicos
como de Cristóbal Colon y de otros personajes, donde se rinde el homenaje
debido a la gesta española.
Pero,
desde un punto de vista científico quizás lo más interesante que demuestra
la importancia de la gesta de Colón, es la que la NASA ha iniciado
precisamente el 12 de octubre del año pasado la conmemoración del 500
aniversario, la exploración por medio de radiotelescopios de la posible
existencia de otras civilizaciones extraterrestres en nuestra galaxia. Se
espera que dicho programa, llamado “seti”, sea continuado durante al menos
los 10 años próximos. Los primeros resultados de dichas investigaciones,
fueron presentados en la VII reunión de la sociedad internacional para el
estudio del origen de la vida que se
celebro este pasado mes de julio en Barcelona, y que tuve el honor de
presidir.
Como
conclusión, creo que es bien patente que el viaje de Cristobal Colón al Nuevo
Mundo y su regreso a este lugar histórico de san Jerónimo de la Murtra donde
los Reyes Católicos lo recibieron, no fue en vano para la humanidad.
“majestats en
aquest monestir tant humil de la terra catalana, Colom va anunciar al vell mon
l´existencia d´un nou mon, per primera vegada en la historia; encara que ell
mori sense possiblement comprendre tota la transcendencia del seu
descobriment.
moltes gràcies”.
J.Oró
3 de noviembre de 1993.

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