Presentación del
libro La Murtra y el Toisón
El
pasado 8 de julio se presentó en la sede de la Fundación Cataluña-América,
en el monasterio de San Jerónimo de la Murtra (Badalona, España), el
libro “La Murtra y el Toisón” (La Murtra i el Toisó, título
original en catalán). El subtítulo de esta publicación es “Humanismo y
renacimiento en tiempos de Carlos I y Felipe II, vigencia en
Cataluña y América en el umbral del tercer milenio”. Este subtítulo
nos plantea de entrada el objetivo del libro: levantar puentes que
comuniquen pasado y presente y, al mismo tiempo, geografías distantes, pero
hermanadas.
La
presentación fue hecha por el historiador y poeta badalonés Joan Soler i
Amigó. Tuvo lugar en el marco de las salas de exposición el proyecto
cultural “La Murtra y el Toisón”, situadas en la Obra Nueva (s.XVI) del
Monasterio. El proyecto cultural comenzó a trabajarse en el año 1998 con
motivo del cuarto centenario de la muerte de Felipe II, y ha cristalizado en
el 2000, año del quinto centenario del nacimiento de Carlos I. Junto a
la muestra, un ciclo de conferencias y conciertos completa la visión de estos
reinados tan rico como complejos.
Sobre
el contenido del libro: historia y más que historia
La
memoria histórica puede compararse un poco a los restos de un edificio en
ruinas. Quedarán más o menos indicios que den testimonio de cómo fue éste,
pero en muchas ocasiones nunca se tendrán todos los datos. En este sentido,
el oficio de historiador trae consigo el poner en juego todas las partes del
rompecabezas de que se disponga, para intentar mostrar una imagen que tienda a
la completud. La honestidad del historiador consiste en no obligar a que una
pieza encaje en el sitio que no le corresponde. Su humildad se traduce en
huecos abiertos para recibir a la pieza cuando ésta aparezca, si aparece.
Para
intentar construir un rompecabezas más o menos completo, el proyecto cultural
“La Murtra y el Toisón” se encargó de recoger la visión de
varios historiadores de diversos puntos del mundo. El resultado fue el libro
presentado recientemente con el mismo título que el proyecto. La publicación
fue editada en castellano y catalán, conservando la lengua que había sido
escrito cada articulo. En la portada se hace homenaje al acuarelista J.
Barrenechea, con una obra de 1973: Claustro de la Murtra (fragmento).
El
libro comienza con un artículo de Jaume Aymar, historiador barcelonés,
que trata sobre las estancias de Carlos I y Felipe II en el
monasterio de la Murtra. En él
se entreteje la historia de la Cataluña del siglo XVI con la del propio
monasterio.
El
segundo artículo se refiere a la segunda parte del lema del proyecto: “la
Orden del Toisón del Oro”. Ignasi Carbonell, voluntario de la
Catedral de Barcelona, explica en que consistía esta orden de caballeros
integrada por los principales
monarcas y nobles de Europa. Se sitúa, además, en la celebración del XIX
capítulo de dicha orden en Barcelona, algo así como una asamblea europeísta.
“La
influencia del humanismo en la idea imperial de Carlos I”
es abordada por Andreu Grau, filósofo catalán. Grau expone cómo
el reinado de Carlos I estuvo marcado por las ideas de los humanistas,
entre ellos Erasmo, pero a la vez, cómo también padeció la
influencia de las posturas políticas más pragmáticas: una interesante
exposición del pensamiento filosófico de la época y su repercusión en la
política y la educación.
El
historiador chileno Armando de Ramón nos ayuda a cruzar el Atlántico
en una etapa tan importante como fue la conquista y colonización de los
territorios americanos: el Nuevo Mundo. En su artículo “Reflexiones
sobre la formación y proyecciones del estado hispano andino”, De Ramón
se traslada al plano jurídico y el modelo de estado implantado en la mayor
parte de hispanoamérica. Se trata de un análisis sobre las consecuencias
inmediatas (en el siglo XVI) de la implantación de un modelo de estado sobre
unas estructuras sociales y culturales muy concretas y con un proceso propio.
El resultado en algunos casos fueron la convivencia de modelos anacrónicos y,
por tanto, de incoherencias socioculturales.
“México,
entre la España imperial de Felipe II y el Imperio Chino: conciencia
histórica española en progresión”, es el siguiente artículo. El
profesor José Ernesto Parra, colombiano radicado en Taiwán, es
su autor. La ruta comercial de los artículos orientales hacia la península
ibérica, entre ellos la seda, se daba por medio de las costas mexicanas. Este
intercambio marítimo también fue uno de los factores configurantes de la
cultura mexicana del siglo XVI.
Continuando
en territorios americanos, el gran historiador español, Melquiades Andrés,
no hace una exposición sobre “la espiritualidad de los primeros
religiosos evangelizadores del
continente americano”. Los primeros grupos de misioneros con una labor
importante en América dejaron su huella no sólo en el terreno espiritual,
sino en el de la justicia y la cultura. Fueron hombres que, a diferencia de
los conquistadores, no pretendían obtener, sino ofrecer. Los evangelizadores
se ofrecían a ellos mismos.
El
tema religioso se prolonga en el siguiente ensayo, “La unión con Dios”,
de Javier Bustamante, mexicano. Él hace un recorrido por la mística
española enfatizando este anhelo de unidad con lo trascendente. Dos figuras
importantes en este siglo adquieren protagonismo: Teresa de Jesús y Juan
de la Cruz. El misticismo jerónimo
también se desarrolla en este artículo.
Una
de las aficiones de Carlos I era la música. La profesora de música
colombiana, Rosario López, recoge “los principales rasgos de La música
en la época de Carlos I y Felipe II”, vuelve a relacionar
directamente a los jerónimos con dichos monarcas.
El
siguiente apartado tiene como escenario el mar Mediterráneo. Elizabet
Juanola, periodista catalana radicada en Chile, nos habla, en “El
Mediterrani, mar de pau”, sobre el peligro pirata y turco para el
imperio de Carlos y Felipe.
La conquista de Túnez y el Concilio de Trento
son intentos de pacificación dentro
de las políticas de estos monarcas que pueden leerse aquí.
El
último capítulo es una visión de presente. La historiadora catalana, Anna-Bel
Carbonell, reflexiona sobre “un nuevo humanismo en la Europa de
hoy”. La cultura de los Derechos Humanos parece que rescate lo que hace
cinco siglos pretendiera el humanismo.
“Un
apéndice de bibliografía” comentada sobre este periodo histórico fue
encargado a Josep María Riera, bibliotecario del monasterio de la
Murtra.
El
humanismo y el renacimiento pueden ser vigentes en un mundo pluriétnico
Este
libro es un valioso auxiliar para comprender un siglo llamado con justicia de
oro, por el significado polisémico del término. El oro llegaba en abundancia
al Perú, pero Carlos se persuadió de que habían un valor
más grande que el del más dúctil de los metales duros, que era la
vida de las personas y, por esto, surgieron las Nuevas Leyes de Indias. El
oro, símbolo de la divinidad, cautivó a los místicos de la época. La música
y las artes plásticas alcanzaron un fulgor inusitado, como de oro. De
este noble metal era también el collar de los caballeros de la Orden de Toisón
de Oro. Tanto Carlos como Felipe fueron soberanos y, sobre todo
el primero, tuvo como divisa las virtudes áureas del caballero cristiano: la
magnanimidad, la justicia, la prudencia, la fidelidad, la paciencia y la
clemencia.
El
plan cultural “La Murtra y el Toisón”, no se queda en la
contemplación del pasado, sino que quiere hacer una propuesta de futuro. A
partir de la investigación y difusión de los valores de aquella época busca
su vigencia y los retos que hoy plantea la construcción de un nuevo humanismo
en el corazón de una Europa cada vez más pluriétnica, en diálogo fecundo
con todos los pueblos del mundo.

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