Si trascendente fue el encuentro del Nuevo Mundo por
parte de Colón y sus hombres y el consiguiente descubrimiento mutuo que
ello comportó, no lo fue menos la difusión de la noticia que, a través de
Barcelona, se expandió por toda Europa. Pero ¿cual fue el marco en la
entrevista de los Reyes y Colón al regreso de su primer viaje? Mientras la
historiografía contemporánea descarta un recibimiento apoteósico en la ciudad
Condal, recientes investigaciones confirman que fue el Monasterio de San Jerónimo
de la Murtra (Badalona)el escenario del revelador diálogo entre el Almirante y
sus protectores.
Vinculación
de los Reyes Católicos con al Monasterio de San Jerónimo de la Murtra.
Fernando el
Católico, siguiendo la tradición de su padre Juan
II, que se había hospedado en el Monasterio de la Murtra y que había
subvencionado el refectorio, ya había visitado el cenobio jerónimo en el año
1473.
El cronista
del monasterio explica que “entonces no hizo merced a esta casa por ser pobre,
pues todavía vivía su padre el rey Don Juan…”.
Fernando, estuvo nuevamente en la Murtra el 17 de febrero de 1481.
Durante el trienio 1489-1491, el cronista de San Jerónimo
de la Murtra informa que:
“fue el rey Católico Don Fernando quien mandó dar doscientas
libras para hacer las cinco claves del claustro en las que están esculpidas sus
armas”. El hecho que en estos escudos no figure todavía la granada
representativa del reino homónimo indica que fueron esculpidos antes de la
reconquista de este último bastión moro. En el trienio 1491-1494, afirma que
“las obras que desde hacía algunos años se iban continuando, particularmente
la del claustro mayor, procuraba el padre prior que las pasasen antes y con
mucho más favor las cinco claves del Rey Católico y otras que faltaban,
comprándole oro, colores y aceite de linaza”.
Probablemente,
estas claves fueron ultimadas, durante el mes de abril de 1493 para que los
Reyes las viesen acabadas al visitar el monasterio. Aún más, los monarcas
fueron retratados en sendas ménsulas del claustro en esta misma galería.
Amistad de los Reyes con el prior fray Pedro Benejam
Fray José de
Sigüenza, en su “Historia de la orden de San
Jerónimo”, resume la vida de fray Pedro Benejam, que fue prior del
monasterio de San Jerónimo de la Murtra. Este jerónimo, consejero de los
duques de Cardona y de los condes de Prades, gozaba de una confianza especial
por parte de los Reyes Católicos:
“Los Católicos Reyes don Fernando y doña Isabel tuvieron noticia del
marco y virtud del fraile, hablándole por veces y estimándole en mucho. Madávale
yr a su Palacio, entraba hasta donde stavan en sus retretes, hacianle sentar a
su lado, y gustavan oyrle hablar de Dios, porque les decía con tanta fuerça y
viveza de espíritu que los movía a devoción”.
El gesto de
los Reyes de hacerlo sentar junto a ellos era un “supremo argumento de
benevolencia y honor”, tal como afirma Pedro Mártir de Anglería,
o de “amor y agradecimiento”, según fray Antonio de Aspa.
La amistad
entre los Reyes y el prior es recogida también por el cronista de los Jerónimos
en el año 1506, hablando de las gestiones que se hicieron sobre el
enfranquecimiento del castillo de Tous, cerca de Igualada que había sido
vendido al monasterio de San Jerónimo de la Murtra. El padre prior envió a fray
Pedro Benejam y a otro religioso a Salamanca para suplicar al rey
Fernando el enfranquecimiento de este feudo, que éste concedió de buen
grado.
Estancia de los Reyes en San Jerónimo en abril de
1493
Consta
documentalmente que los Reyes vinieron al monasterio en abril de 1493:
“En el mes de abril de 1493 vinieron los Reyes Don Fernando y su
mujer Doña Isabel y donaron los criados al fraile cillerero noventa
reales por algunas cosas que habían comprado en el monasterio y mandaron se
hicieran dos ornamentos o ternos, el uno de brocado sencillo y porqué no se
encontró en Barcelona cumplimento sino para las dalmáticas con una casulla
diferente (bien se podría pensar que era la mejor que habría en casa) y viendo
los Reyes que no había casulla de brocado, preguntaron la causa y dijéronles
lo que pasaba y entonces mandó la Reina Doña Isabel diese una saya de
brocado de tres altos que ella tenía y que de ella se hiciese la casulla que
faltaba al terno de brocado. Mandaron dichos Reyes que se hiciese otro ornamento
y terno con su capa y palio de brocadillo blanco, que es muy vistoso y curioso,
y para ayuda de las cenefas de la casulla y capa mandó la Reina Doña Isabel
al padre prior que enviase un religioso a Castilla para cobrar cincuenta ducados
en oro”.
Cuando el
historiador José Mª Cuyás transcribe este mismo documento en su “Historia
de Badalona”,
precisa que la estadía de los Reyes Católicos en San Jerónimo fue por
Pascua de resurrección. Gaietà Soler señala que también ”Fernando
y su esposa, la ilustre Isabel de Castilla, aquí se retiró
diversas veces, especialmente una Semana Santa”.
El hecho de
que el cronista baje al detalle del interés de los monarcas y
especialmente de
la reina con los ornamentos litúrgicos del monasterio -episodio que también
cita fray José de Sigüenza- permite formular diversas apreciaciones.
En
primer lugar que esa visita de los monarcas al monasterio no se reduce a una
estadía pasajera ni a una visita de cortesía: si tuvieron ocasión de
comprobar que no había casulla de brocado, es porque debían asistir a alguna
celebración litúrgica del monasterio, muy probablemente a las funciones de
Semana Santa, que precisaban un despliegue mayor de ornamentos.
La voluntad de
que los frailes completasen el terno de brocado, el gesto de que la misma reina
diese una falda suya con este motivo, y el mandato de Isabel al padre prior que
enviase un religioso a Castilla para cobrar cincuenta ducados de oro para
completar los ornamentos, hacen pensar en una relación estrecha y no esporádica
entre los monarcas y la comunidad jerónima.
Podría extrañar
el hecho de que los frailes estuviesen más interesados en consignar
el detalle
de la vestidura litúrgica y en cambio no citasen la visita de Colón al
monasterio. A este particular hemos de aducir lo siguiente: en primer lugar, los
libros de crónicas estaban escritos unos años después de los hechos referidos
y siempre a partir de los libros de cuentas. Si la visita de Colón (un
discreto acto de corte, según Rumeu) no ocasionó ni dispendios ni
beneficios a los jerónimos, no tenía porqué ser citada allí. En segundo
lugar, que actualmente no exista documentación explícita no significa que en
otro tiempo no hubiese existido. Narcís Cardona que fue conservador del
Museu Marítimo de Barcelona nos aseguró que hace años le fueron ofrecidos dos
documentos fechados en 1493, uno de los cuales hablaba del recibimiento
tributado por los Reyes Católicos a Colón en un monasterio
cercano a La Conrrería. En aquel momento, el Sr. Cardona rehusó la
oferta y cuando años después se arrepintió, el oferente había ya fallecido y
no pudo localizar su archivo. Lo notable es que el Sr. Cardona desconocía
la existencia de San Jerónimo de la Murtra y al visitar después el antiguo
monasterio no le cupo duda que era el mismo lugar del que le habían hablado años
antes.
La fecha de la entrevista y otras circunstancias
La fecha de la
histórica entrevista no se ha podido establecer con seguridad. López de
Gomara
afirma que Colón hizo su entrada en Barcelona el 3 de abril. Según
Diego Monfareste día fueron bautizados en la Catedral barcelonesa los seis indios
apadrinados por los Reyes y el príncipe Juan. Rumeu de Armas, en
cambio, cree que es imposible la llegada de Colón a la Ciudad Condal
antes de la última decena de abril. Los datos que se derivan de su estancia en
Sevilla, junto con los que se deducen de las primeras cartas de los Reyes y el
tiempo necesario para atravesar la península, le permiten dar soporte a esta
hipótesis. Durán Santpere fija la llegada el día 20. Recientemente, José
Mª Ainaud de Lasarte ha planteado la hipótesisde que el viaje de Colón
no se hizo por tierra sino por mar: el Almirante y su exótica comitiva no podía
perder un tiempo precioso viajando por tierra, en un periplo además lleno de
peligros (bandoleros, espías…). Así pues, dice Ainaud, Colón
bordeando la península habría llegado por mar a la costa catalana. ¿A que
puerto? En Barcelona no había en aquel entonces más que un varadero, en cambio
Badalona sí disponía de puerto, ya desde los romanos. Si los Reyes estaban en
San Jerónimo, nada más fácil que desembarcar allí y tras un breve recorrido
llegar al cenobio. La tradición de diversas casas badalonesas (Can Latrilla,
Can Sunyol, Can Bufí Vell, Can Butiñá), camino de San Jerónimo acreditando
el paso de Colón, es otro argumento que corrobora la hipótesis.
La teoría de Ainaud
contradice la tradición según la cual el Almirante fue a cumplir su voto al
monasterio de Guadalupe donde fueron bautizados los indios, pero de hecho esta
visita de 1493 no está allí documentada aunque sí otras posteriores.
Por otra
parte, el testimonio de Fernando Colón,segundo
hijo del almirante, y el más cercano a los hechos, es que su padre entró en
Barcelona a mediados de abril. Si tenemos en cuenta que Pascua cayó aquel año
el día 7 de dicho mes, es congruente que los Reyes todavía se encontrasen en
San Jerónimo de la Murtra cuando llegó Colón. Era adecuado además
celebrar el bautizo de los indígenas en tiempo pascual; hubiese sido impropio
hacerlo en Cuaresma o durante la Semana Santa.
Es muy
probable, además que el Rey, convaleciente del atentado sufrido a manos de Joan
de Canyamars en el mes de diciembre anterior, se estuviese reponiendo en el
antiguo monasterio de San Jerónimo de la Murtra.
El historiador
A. Rumeu de Armas afirma pero no prueba que el Rey se restablecía en el
antiguo Palacio Real,
a pesar de que había escogido para su residencia la casa del obispo de Urgell,
en la calle Ample de Barcelona. Pero si el Palacio estaba destinado a tribunal
de la Inquisición, si en su misma escalinata el Rey estuvo a punto de perder la
vida, no parece que éste fuera el lugar más propicio para su restablecimiento,
además, el terrible suplicio al cual fue sometido Joan de Canyamars,
hace pensar en una ejemplaridad de castigo que sólo puede explicar el temor a
un posible nuevo intento de regicidio.
A pesar de que
cuando Colón llegó a Barcelona, el Rey ya estaba restablecido, un testimonio
presencial de la entrevista de los monarcas y Colón, Gonzalo Fernández
de Oviedo, paje del príncipe Juan, afirma que el Almirante encontró al Rey
“assaz flaco, pero sin peligro de su herida”,
lo cual demuestra que el recuerdo del luctuoso incidente permanecía vivo.
Por otra
parte, ya en las IV Jornadas de Esudios Catalano-americanos, celebradas en 1984,
el colombinista Porter, apuntó que fue en San Jerónimo de la Murtra
donde Colón conoció a fray Ramon Pané, que se enrolaría en el segundo
viaje, el cual se autodefine como “pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo”
y que, según el padre Las Casas, “no hablaba muy bien nuestra
castellana lengua como fuera catalán de nación”.
Aún más, Antonio
de la Torre ya publicó dos
documentos expedidos por el rey Fernando desde San Jerónimo de la Murtra
en el mes de julio de l493.
Otras noticias colombinas en Badalona
José Mª Cuyás
fue todavía más lejos al opinar que Colón había estado anteriormente
en Badalona. Fundamentaba su afirmación en el hecho de que unos probables parientes del Almirante de
apellido Colom (la forma que después fue castellanizada por Colón),
tuvieron un papel muy importante durante la guerra civil de 1462-1472. Estos
parientes tuvieron arrendada primero la herrería de Badalona, y después la
parroquia de esta ciudad.
Según Carreras Valls,Jaume Colom, hijo de Guillem, poseyó la obra de la
parroquia de Badalona, bajo señorío y alodio del Rey. De Jaume pasó a
su hijo Francesc, y de éste a sus albaceas. Añade que el cargo de
párroco de Badalona tenía gran importancia, ya que en unos poderes otorgados
por Pedro
Vacca el 23 de enero de 1478, éste declara obrar en calidad de tutor de Alfonso
de Castilla y de Aragón, hijo del rey Católico, canónigo de
Barcelona y de Valencia y párroco de Santa María de Badalona. Así mismo
también ejerció dicho cargo Juan Enríquez de la Carra, que se supone
de la familia de Juana Enríquez, madre de Fernando II. Por otra
parte, en el archivo de la Catedral de Barcelona, el archidiaconado de Badalona
figura como dignidad real.
Otro dato de
gran interés es el que aporta M. Serra Roca, en su “Historia
General de Catalunya”,
cuando dice que, según fragmentos copiados de un manuscrito, desaparecido, de
la Biblioteca de San Jerónimo de la Murtra, “en Barcelona se proveyó a Cristóbal
Colón de 17 mil ducados, que se tomaron prestados de Luis de Santángel,
escribano de ración del Rey Católico, con los cuales se proveyó Cristóbal
Colón la armada que hizo para el principio del descubrimiento.
Desgraciadamente, el autor no cita la fuente de su información pero apunta a
una posible relación del Almirante con el cenobio anterior al primer viaje.
Una noticia
especialmente interesante es la que se refiere al manuscrito titulado “Practicas
e Costumes de la Rectoria de Badalona” del 17 de enero de 1449, que se encuentra en la biblioteca colombina de
Sevilla,21 fue adquirido por Fernando Colón en Barcelona, en junio de
1536 y le costó dos dineros, como consta en el último folio del manuscrito.¿Qué
interés podía mover al hijo del Almirante a comprar un libro así? Dicho
manuscrito fue localizado en el último cuarto del siglo pasado por Mariano
Aguiló, bibliógrafo, el cual hizo una copia que envió a su amigo Gaietá
Soler, el cual lo publicó dentro de su “Badalona. Monografía Històrich-arqueològica”
(Badalona, 1890). Cuyás explica el origen del documento y lo transcriben
su “Historia de Badalona”.
Ya hemos dicho
que los Reyes Católicos aparecen retratados en sendas ménsulas del
claustro de San Jerónimo. También en este claustro se conserva un retrato
esculpido en piedra que, según tradición, corresponde al Almirante. En otro
lugar, hemos estudiado más detenidamente esta debatida pieza, baste señalar
aquí su semblanza con el único retrato supuestamente auténtico de Colón,
atribuido a Pedro Berruguete, pintor en la Corte de los Reyes Católicos.
Como se ve, pues, son muchos los datos
que confluyen en la verosimilitud del recibimiento de los Reyes Católicos
en San Jerónimo de la Murtra. La noticia que iba a transformar el
mundo se detalló en el ambiente soledoso de un cenobio, pues aunque en aquel
entonces la Murtra viviera una intensa actividad constructiva, quedaban áreas
de sosiego. Dentro del monasterio el lugar más adecuado sería el refectorio,
en aquel entonces la sala más noble de la casa. Allí, bajo las cuatro barras
del escudo de Aragón, esculpidas en las claves de bóveda y bellamente
policromadas, los Reyes habrían escuchado con atención el relato del viaje y
del descubrimiento hecho por Cristóbal Colón.
Jaume
Aymar Ragolta