Cristóbal Colón en San Jerónimo de la Murtra



Fernando de Aragón


Isabel la Católica



Antigua Iglesia




Cristóbal Colón


Claustro


Escudo en el Refectorio

Refectorio


Si trascendente fue el encuentro del Nuevo Mundo por parte de Colón y sus hombres y el consiguiente descubrimiento mutuo que ello comportó, no lo fue menos la difusión de la noticia que, a través de Barcelona, se expandió por toda Europa. Pero ¿cual fue el marco en la entrevista de los Reyes y Colón al regreso de su primer viaje? Mientras la historiografía contemporánea descarta un recibimiento apoteósico en la ciudad Condal, recientes investigaciones confirman que fue el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra (Badalona)el escenario del revelador diálogo entre el Almirante y sus protectores.

Vinculación de los Reyes Católicos con al Monasterio de San Jerónimo de la Murtra.

Fernando el Católico, siguiendo la tradición de su padre Juan II, que se había hospedado en el Monasterio de la Murtra y que había subvencionado el refectorio, ya había visitado el cenobio jerónimo en el año 1473.[1]

El cronista del monasterio explica que “entonces no hizo merced a esta casa por ser pobre, pues todavía vivía su padre el rey Don Juan…”.[2] Fernando, estuvo nuevamente en la Murtra el 17 de febrero de 1481.

Durante el trienio 1489-1491, el cronista de San Jerónimo de la Murtra informa que:

“fue el rey Católico Don Fernando quien mandó dar doscientas libras para hacer las cinco claves del claustro en las que están esculpidas sus armas”. El hecho que en estos escudos no figure todavía la granada representativa del reino homónimo indica que fueron esculpidos antes de la reconquista de este último bastión moro. En el trienio 1491-1494, afirma que “las obras que desde hacía algunos años se iban continuando, particularmente la del claustro mayor, procuraba el padre prior que las pasasen antes y con mucho más favor las cinco claves del Rey Católico y otras que faltaban, comprándole oro, colores y aceite de linaza”.[3]

Probablemente, estas claves fueron ultimadas, durante el mes de abril de 1493 para que los Reyes las viesen acabadas al visitar el monasterio. Aún más, los monarcas fueron retratados en sendas ménsulas del claustro en esta misma galería.

Amistad de los Reyes con el prior fray Pedro Benejam

Fray José de Sigüenza, en su “Historia de la orden de San Jerónimo”, resume la vida de fray Pedro Benejam, que fue prior del monasterio de San Jerónimo de la Murtra. Este jerónimo, consejero de los duques de Cardona y de los condes de Prades, gozaba de una confianza especial por parte de los Reyes Católicos:

“Los Católicos Reyes don Fernando y doña Isabel tuvieron noticia del marco y virtud del fraile, hablándole por veces y estimándole en mucho. Madávale yr a su Palacio, entraba hasta donde stavan en sus retretes, hacianle sentar a su lado, y gustavan oyrle hablar de Dios, porque les decía con tanta fuerça y viveza de espíritu que los movía a devoción”.[4]

El gesto de los Reyes de hacerlo sentar junto a ellos era un “supremo argumento de benevolencia y honor”, tal como afirma Pedro Mártir de Anglería,[5] o de “amor y agradecimiento”, según fray Antonio de Aspa. [6]

La amistad entre los Reyes y el prior es recogida también por el cronista de los Jerónimos en el año 1506, hablando de las gestiones que se hicieron sobre el enfranquecimiento del castillo de Tous, cerca de Igualada que había sido vendido al monasterio de San Jerónimo de la Murtra. El padre prior envió a fray Pedro Benejam y a otro religioso a Salamanca para suplicar al rey Fernando el enfranquecimiento de este feudo, que éste concedió de buen grado.[7] 

Estancia de los Reyes en San Jerónimo en abril de 1493

Consta documentalmente que los Reyes vinieron al monasterio en abril de 1493:

“En el mes de abril de 1493 vinieron los Reyes Don Fernando y su mujer Doña Isabel y donaron los criados al fraile cillerero noventa reales por algunas cosas que habían comprado en el monasterio y mandaron se hicieran dos ornamentos o ternos, el uno de brocado sencillo y porqué no se encontró en Barcelona cumplimento sino para las dalmáticas con una casulla diferente (bien se podría pensar que era la mejor que habría en casa) y viendo los Reyes que no había casulla de brocado, preguntaron la causa y dijéronles lo que pasaba y entonces mandó la Reina Doña Isabel diese una saya de brocado de tres altos que ella tenía y que de ella se hiciese la casulla que faltaba al terno de brocado. Mandaron dichos Reyes que se hiciese otro ornamento y terno con su capa y palio de brocadillo blanco, que es muy vistoso y curioso, y para ayuda de las cenefas de la casulla y capa mandó la Reina Doña Isabel al padre prior que enviase un religioso a Castilla para cobrar cincuenta ducados en oro”.8

Cuando el historiador José Mª Cuyás transcribe este mismo documento en su “Historia de Badalona”,9 precisa que la estadía de los Reyes Católicos en San Jerónimo fue por Pascua de resurrección. Gaietà Soler señala que también ”Fernando y su esposa, la ilustre Isabel de Castilla, aquí se retiró  diversas veces, especialmente una Semana Santa”.10 

El hecho de que el cronista baje al detalle del interés de los monarcas y especialmente de la reina con los ornamentos litúrgicos del monasterio -episodio que también cita fray José de Sigüenza- permite formular diversas apreciaciones.

En primer lugar que esa visita de los monarcas al monasterio no se reduce a una estadía pasajera ni a una visita de cortesía: si tuvieron ocasión de comprobar que no había casulla de brocado, es porque debían asistir a alguna celebración litúrgica del monasterio, muy probablemente a las funciones de Semana Santa, que precisaban un despliegue mayor de ornamentos.

La voluntad de que los frailes completasen el terno de brocado, el gesto de que la misma reina diese una falda suya con este motivo, y el mandato de Isabel al padre prior que enviase un religioso a Castilla para cobrar cincuenta ducados de oro para completar los ornamentos, hacen pensar en una relación estrecha y no esporádica entre los monarcas y la comunidad jerónima.

Podría extrañar el hecho de que los frailes estuviesen más interesados en consignar el detalle de la vestidura litúrgica y en cambio no citasen la visita de Colón al monasterio. A este particular hemos de aducir lo siguiente: en primer lugar, los libros de crónicas estaban escritos unos años después de los hechos referidos y siempre a partir de los libros de cuentas. Si la visita de Colón (un discreto acto de corte, según Rumeu) no ocasionó ni dispendios ni beneficios a los jerónimos, no tenía porqué ser citada allí. En segundo lugar, que actualmente no exista documentación explícita no significa que en otro tiempo no hubiese existido. Narcís Cardona que fue conservador del Museu Marítimo de Barcelona nos aseguró que hace años le fueron ofrecidos dos documentos fechados en 1493, uno de los cuales hablaba del recibimiento tributado por los Reyes Católicos a Colón en un monasterio cercano a La Conrrería. En aquel momento, el Sr. Cardona rehusó la oferta y cuando años después se arrepintió, el oferente había ya fallecido y no pudo localizar su archivo. Lo notable es que el Sr. Cardona desconocía la existencia de San Jerónimo de la Murtra y al visitar después el antiguo monasterio no le cupo duda que era el mismo lugar del que le habían hablado años antes.

La fecha de la entrevista y otras circunstancias

La fecha de la histórica entrevista no se ha podido establecer con seguridad. López de Gomara11  afirma que Colón hizo su entrada en Barcelona el 3 de abril. Según Diego Monfar12 este día fueron bautizados en la Catedral barcelonesa los seis indios apadrinados por los Reyes y el príncipe Juan. Rumeu de Armas, en cambio, cree que es imposible la llegada de Colón a la Ciudad Condal antes de la última decena de abril. Los datos que se derivan de su estancia en Sevilla, junto con los que se deducen de las primeras cartas de los Reyes y el tiempo necesario para atravesar la península, le permiten dar soporte a esta hipótesis. Durán Santpere fija la llegada el día 20. Recientemente, José Mª Ainaud de Lasarte ha planteado la hipótesisde que el viaje de Colón no se hizo por tierra sino por mar: el Almirante y su exótica comitiva no podía perder un tiempo precioso viajando por tierra, en un periplo además lleno de peligros (bandoleros, espías…). Así pues, dice Ainaud, Colón bordeando la península habría llegado por mar a la costa catalana. ¿A que puerto? En Barcelona no había en aquel entonces más que un varadero, en cambio Badalona sí disponía de puerto, ya desde los romanos. Si los Reyes estaban en San Jerónimo, nada más fácil que desembarcar allí y tras un breve recorrido llegar al cenobio. La tradición de diversas casas badalonesas (Can Latrilla, Can Sunyol, Can Bufí Vell, Can Butiñá), camino de San Jerónimo acreditando el paso de Colón, es otro argumento que corrobora la hipótesis.

La teoría de Ainaud contradice la tradición según la cual el Almirante fue a cumplir su voto al monasterio de Guadalupe donde fueron bautizados los indios, pero de hecho esta visita de 1493 no está allí documentada aunque sí otras posteriores.

Por otra parte, el testimonio de Fernando Colón,13segundo hijo del almirante, y el más cercano a los hechos, es que su padre entró en Barcelona a mediados de abril. Si tenemos en cuenta que Pascua cayó aquel año el día 7 de dicho mes, es congruente que los Reyes todavía se encontrasen en San Jerónimo de la Murtra cuando llegó Colón. Era adecuado además celebrar el bautizo de los indígenas en tiempo pascual; hubiese sido impropio hacerlo en Cuaresma o durante la Semana Santa.

Es muy probable, además que el Rey, convaleciente del atentado sufrido a manos de Joan de Canyamars en el mes de diciembre anterior, se estuviese reponiendo en el antiguo monasterio de San Jerónimo de la Murtra.

El historiador A. Rumeu de Armas afirma pero no prueba que el Rey se restablecía en el antiguo Palacio Real,14 a pesar de que había escogido para su residencia la casa del obispo de Urgell, en la calle Ample de Barcelona. Pero si el Palacio estaba destinado a tribunal de la Inquisición, si en su misma escalinata el Rey estuvo a punto de perder la vida, no parece que éste fuera el lugar más propicio para su restablecimiento, además, el terrible suplicio al cual fue sometido Joan de Canyamars, hace pensar en una ejemplaridad de castigo que sólo puede explicar el temor a un posible nuevo intento de regicidio.

A pesar de que cuando Colón llegó a Barcelona, el Rey ya estaba restablecido, un testimonio presencial de la entrevista de los monarcas y Colón, Gonzalo Fernández de Oviedo, paje del príncipe Juan, afirma que el Almirante encontró al Rey “assaz flaco, pero sin peligro de su herida”,15 lo cual demuestra que el recuerdo del luctuoso incidente permanecía vivo.

Por otra parte, ya en las IV Jornadas de Esudios Catalano-americanos, celebradas en 1984, el colombinista Porter, apuntó que fue en San Jerónimo de la Murtra donde Colón conoció a fray Ramon Pané, que se enrolaría en el segundo viaje, el cual se autodefine como “pobre ermitaño de la Orden de San Jerónimo” y que, según el padre Las Casas, “no hablaba muy bien nuestra castellana lengua como fuera catalán de nación”.16 

Aún más, Antonio de la Torre ya publicó  dos documentos expedidos por el rey Fernando desde San Jerónimo de la Murtra en el mes de julio de l493.17

Otras noticias colombinas en Badalona

José Mª Cuyás fue todavía más lejos al opinar que Colón había estado anteriormente en Badalona. Fundamentaba su afirmación  en el hecho de que unos probables parientes del Almirante de apellido Colom (la forma que después fue castellanizada por Colón), tuvieron un papel muy importante durante la guerra civil de 1462-1472. Estos parientes tuvieron arrendada primero la herrería de Badalona, y después la parroquia de esta ciudad.18 Según Carreras Valls,19 Jaume Colom, hijo de Guillem, poseyó la obra de la parroquia de Badalona, bajo señorío y alodio del Rey. De Jaume pasó a su hijo Francesc, y de éste a sus albaceas. Añade que el cargo de párroco de Badalona tenía gran importancia, ya que en unos poderes otorgados por Pedro Vacca el 23 de enero de 1478, éste declara obrar en calidad de tutor de Alfonso de Castilla y de Aragón, hijo del rey Católico, canónigo de Barcelona y de Valencia y párroco de Santa María de Badalona. Así mismo también ejerció dicho cargo Juan Enríquez de la Carra, que se supone de la familia de Juana Enríquez, madre de Fernando II. Por otra parte, en el archivo de la Catedral de Barcelona, el archidiaconado de Badalona figura como dignidad real.

Otro dato de gran interés es el que aporta M. Serra Roca, en su “Historia General de Catalunya”,20 cuando dice que, según fragmentos copiados de un manuscrito, desaparecido, de la Biblioteca de San Jerónimo de la Murtra, “en Barcelona se proveyó a Cristóbal Colón de 17 mil ducados, que se tomaron prestados de Luis de Santángel, escribano de ración del Rey Católico, con los cuales se proveyó Cristóbal Colón la armada que hizo para el principio del descubrimiento. Desgraciadamente, el autor no cita la fuente de su información pero apunta a una posible relación del Almirante con el cenobio anterior al primer viaje.

Una noticia especialmente interesante es la que se refiere al manuscrito titulado “Practicas e Costumes de la Rectoria de Badalona” del  17 de enero de 1449, que se encuentra en la biblioteca colombina de Sevilla,21 fue adquirido por Fernando Colón en Barcelona, en junio de 1536 y le costó dos dineros, como consta en el último folio del manuscrito.¿Qué interés podía mover al hijo del Almirante a comprar un libro así? Dicho manuscrito fue localizado en el último cuarto del siglo pasado por Mariano Aguiló, bibliógrafo, el cual hizo una copia que envió a su amigo Gaietá Soler, el cual lo publicó dentro de su “Badalona. Monografía Històrich-arqueològica” (Badalona, 1890). Cuyás explica el origen del documento y lo transcriben su “Historia de Badalona”.

Ya hemos dicho que los Reyes Católicos aparecen retratados en sendas ménsulas del claustro de San Jerónimo. También en este claustro se conserva un retrato esculpido en piedra que, según tradición, corresponde al Almirante. En otro lugar, hemos estudiado más detenidamente esta debatida pieza, baste señalar aquí su semblanza con el único retrato supuestamente auténtico de Colón, atribuido a Pedro Berruguete, pintor en la Corte de los Reyes Católicos.

Como se ve, pues, son muchos los datos que confluyen en la verosimilitud del recibimiento de los Reyes Católicos en San Jerónimo de la Murtra. La noticia  que iba a transformar el mundo se detalló en el ambiente soledoso de un cenobio, pues aunque en aquel entonces la Murtra viviera una intensa actividad constructiva, quedaban áreas de sosiego. Dentro del monasterio el lugar más adecuado sería el refectorio, en aquel entonces la sala más noble de la casa. Allí, bajo las cuatro barras del escudo de Aragón, esculpidas en las claves de bóveda y bellamente policromadas, los Reyes habrían escuchado con atención el relato del viaje y del descubrimiento hecho por Cristóbal Colón.

                                                                 Jaume Aymar Ragolta



[1] J.M.CUYAS TOLOSA, Resumen histórico de San Jerónimo de la Murtra. Badalona, 1975 (la primera edición es de 1943), p.ll.

[2] Ibidem.

[3] Ibidem.

[4] J.DE SIGÚENZA, Historia de la Orden de San Jerónimo. Madrid, 1906,vol.I, segunda parte.Libro cuarto, cap. XXX,pp.498-501.

[5] Loc.cit. Cf. también A.RUMEU DE ARMAS, Colón en Barcelona, Sevilla, 1944,p.30, nota 46.

[6] Opus epistolarum, Carta CXLI (Edición de Alcalá, 1530).

[7] J.RIBA GABARRO-J.M.CUYAS TOLOSA, “El castell de Tous i el govern dels jeronims”: Tous, mil anys d’història. Publicacions de l’Abadia de Montserrat, 1981, pp.155-156

8 Citado por J.M.CUYAS, Resumen Histórico…,pp.11-12

9 J.M.CUYAS, Historia de Badalona. Badalona, 1978, vol.IV,p.151

10 G.SOLER, Monografía histórico-arqueológica. Barcelona, 1880, p.106.

11 F.LOPEZ DE GOMARA, Hispania Victrix o historia general de las Indias, Biblioteca de Autores Españoles (Rivadeneyra), vol.XXII, citado por A.RUMEU, Colón en Barcelona.

12 D.DE MONFAR, Catálogo o memorial dels concellers de Barcelona y cosas notables sucedidas en son temps. Barcelona, 1643.

13 F.COLON, Historiador del Almirante Don Cristóbal Colón. Madrid, 1932, vol.I, pp.292-295.

14 A.RUMEU, Colón en Barcelona, p.38, nota 71.

15 A.RUMEU, op.cit.,p.22.

16 Sobre fray Ramón Pané ver “Relación sobre las Antigüedades de los Indios (1495-1500)” (nueva versión con notas, mapas, y apéndices, a cargo de J.J.ARROM), México, 1974. También nuestro artículo “Fra Ramón Pané” en el boletín del Centre d’ Estudis Colombins, ns. 5-6 (1992) p.32.

17 P.CATALA ROCA, “Dos documents expedits per Ferran el Católic des de Sant Jeroni de la Murtra, el 1493” en el boletín del Centre d’ Estudis Colombins, ns.5-6, pp. 14-15.

18J.M.CUYAS, Historia de Badalona, vol. IV, p.152.

19 Conferencia publicada en la revista “La Notaría” (Barcelona 1932, pag.57) citada por C.PARELLADA, “El manuscrit Practiques e costums… conservat a la biblioteca colimbina” en el boletín del Centre d’ Estudis Colombins, ns.5-6 (1992),pp. 13-14.

20 M.SERRA ROCA, Historia general de Catalunya. Barcelona, Miquel Seguí editor, sin año, p.246.

21 C.PARELLADA, op.cit.

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