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Fray Ramon Pané primer
cronista de la realidad americana de hace cinco siglos describe con todo rigor
y detalle, costumbres y ceremonias de los indios.
Entre estas costumbres y
ceremonias, Pané relata en su libro sobre “La relación de las
antigüedades de los indios” el rito de la cohoba. El mismo Pané
dice textualmente: “La cohoba es un cierto polvo que aspirado por la nariz
embriaga de tal manera a los que lo toman que no saben lo que se hacen”.
Obviamente Pané pone
de manifiesto un rito ceremonial en el que se toman cierta cantidad de un
polvo alucinógeno.
En un principio R. Pané
confundió el polvo de la cohoba con el polvo de las hojas de tabaco.
Ciertamente el color de la sustancia “de color canela ó color leonado”
como describía el monje lleva a error al fraile jeronimo.
Siglos más tarde se identificó
realmente la cohoba con un árbol que en la Republica Dominicana se conoce con
el nombre de tamarindo de teta y en Puerto Rico por Cojobana.
La cohoba se denomina tanto al
polvo alucinógeno como a la ceremonia que practican los indios.
La cohoba se prepara a partir
de una semilla de un árbol de la familia de las mimosas denominado acacianiopo
en nombre vulgar, y Piptadenia
peregrina en nombre científico. La semilla se reduce a polvo y esta
sustancia administrada vía nasal se utilizaba para curar enfermos, como dice Pané,
en un ritual practicado por unos personajes denominados Behiques.
Los behiques eran a la vez sacerdotes, adivinos y curanderos. Estos, ocupaban
una posición elevada ó preferencial en la sociedad. Después de un proceso
largo y complejo de iniciación, los behiques tenían el poder de actuar como
mediadores entre los hombres y divinidades denominadas cemies por los indios Taínos. Por otra parte los behiques
organizaban el culto, comunicaban las tradiciones tribales y se encargaban de
ser los educadores y consejeros de los caciques.
Pané explica que el
behique estaba obligado a hacer dieta con el enfermo, además tenía que hacer
ver que se sentía igual que el enfermo. Médico y enfermo inhalaban el polvo
de la cohoba y les producía un vómito purificador, los dos llegaban a un
estado de embriagamiento que podían llegar a hablar con el cemís o Dioses.
La ceremonia de la cohoba se
llevaba a término antes de un acto de curación del enfermo; de esta forma se
establecía contacto directo con el cemís con la finalidad de establecer el
origen exacto de la enfermedad.
El ritual de la curación era
del todo precisa. El behique, el enfermo y los familiares principales, tenían
la obligación de purificarse con un vomitivo, hacer ayuno y respetar
estrictamente determinadas prescripciones. El behique celebraba siempre las
sesiones en casa del enfermo, y antes de llegar, se pintaba la cara de negro
con carbón molido. El tratamiento médico era del todo singular. El behique
intervenía palpando al enfermo por diversas partes del cuerpo, y haciendo
masajes intentando sacar la enfermedad en una ceremonia cuasi teatral.
Finalmente concluía la ceremonia haciendo extracción del objeto causante del
daño. Si el enfermo tenía la desgracia de morir el behique era literalmente
linchado por los familiares del difunto. Esto se debía a que los taínos
desconfiaban de que el behique se hubiese “saltado” alguno de los pasos
que precedían a la curación que aseguraban el éxito ó el fracaso del método.
Es interesante ver como los
parientes del enfermo procedían a hacer una prueba para saber si el behique
era culpable debido a la inobservancia de
alguno de los ritos de la curación.
En la primera prueba se
pulverizaban los cabellos y las uñas del difunto, y se mezclaban con una
planta denominada gueyo. Pané
describe esta planta “como un planta que tiene las hojas parecidas a las
albahacas”. El gueyo es un alga que se encuentra en las cascadas de los ríos.
Como decíamos anteriormente, hacían tomar la pócima al muerto y le
preguntaban en repetidas ocasiones, el porqué de su muerte. Si el difunto
demostraba la culpabilidad del behique, era linchado por los familiares del
muerto.
No fue solamente el padre Pané
quien constató el ritual de la cohoba; el mismo Cristobal Colón en
una carta que dirigió a Lluís de Santàngel reflejó las costumbres
de este ritual.
Las Casas describió
este rito diciendo que la cohoba se practicaba aspirando el polvo por medio de
un instrumento del tamaño de una flauta que se introducía
en los dos orificios nasales. El extremo del aparato se acercaba al
polvo que se encontraba depositado sobre unos platos de madera negra que no
eran totalmente planos. A la vez se sentaban en unos asientos hechos de madera
de no más de 40 cm. Denominados duhoo o asientos
ceremoniales.
El Padre Las Casas pone
de manifiesto que la cohoba no se hacía solamente para curar enfermedades
sino que también era una manera de poder establecer una relación, ya no
individual sino colectiva con sus dioses ó cemis y profetizar si vendrían o
no tiempos de guerras ó buenas cosechas.
Del ritual de la cohoba queda
constancia en las cuevas de Borbón, cerca de Santo Domingo donde podemos ver
a los nativos haciendo la cohoba.
He aquí entonces la
importancia que tuvieron ciertas plantas en la cultura, rito y ceremonias del
pueblo Taíno, por todo ello lo podríamos hacer extensible a otros pueblos de
toda América.
Sin ánimo de quitar
importancia a las plantas de nuestro continente, que no son pocas y muchas de
ellas poseen virtudes excepcionales, quisiera dejar testimonio de la
relevancia al numeroso grupo de vegetales descubiertos después del encuentro
con América. No olvidemos que una de las razones principales del
descubrimiento americano, fue la búsqueda de un determinado número de
especies de gran valor económico, y su control entonces, era uno de los
mecanismos de poder.
Muchas de las
plantas descubiertas se las conoce muy bien: y encontramos por ejemplo la
patata, el maíz, el tomate, el cacahuete, la pimienta, la caña de azúcar,
etc, todas casi indispensables en la cocina moderna.
Por otra parte
se encontró que otras plantas de
origen americano resultaban revolucionarias para la medicina, por ejemplo: el
curare, el mate, el boldo, el tabaco, la coca, etc. Muchas de ellas eran y son
usadas por las comunidades indígenas americanas para curar sus males ó bien
empleadas en sus ceremonias mágico-religiosas como hemos visto con la cohoba.
Nos
preguntamos ¿por qué estas plantas, al ser administradas exaltaban al
delirio y al estado de alucinación de muchos indígenas?.
Bien, muchas
de estas plantas llevan en su seno una serie de substancias denominadas alcaloides
de efectos claramente narcóticos.
Casi todas son empleadas en la medicina moderna con riguroso control, dado que
el uso abusivo puede llevar a una dependencia crónica e incluso puede causar
la muerte.
Para finalizar
quisiera hacer una pequeña reflexión diciendo que el concepto de la palabra
conocida por droga ha sufrido desde hace cinco siglos una transformación
gradual. De la utilización terapéutica y ritual, se ha ido traduciendo en la
sociedad mundial por el concepto de droga psicotrópica que se refiere a la
utilización estimulante y de placer que provoca dependencia.
Ojalá sepamos encontrar en las plantas la utilidad para
mitigar las plagas del cáncer y el sida que asolan la población mundial hoy
en día.

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